martes, 14 de septiembre de 2010

Test

Con Vargas Lleras, quien resaltó que también fue víctima de las operaciones ilegales, coincidieron el director del Partido Liberal Rafael Pardo y el ex candidato a la presidencia Carlos Gaviria Díaz.

Pardo, quien fue reconocido por las autoridades como parte civil en el proceso que se adelanta por las chuzadas, dijo a la agencia EFE que varios abogados estudian si el Partido Liberal puede declararse como víctima, porque se trató de un "acto sistemático de abuso de poder".

jueves, 26 de agosto de 2010

Editorial EL COLOMBIANO sobre Comuna 13

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/A/amenazas_de_la_delincuencia/amenazas_de_la_delincuencia.asp?CodSeccion=219

lunes, 23 de agosto de 2010

Más allá de las bandas y un adios

El terror se trasladó de la comuna 13 para la comuna 3. Lo ocurrido en el barrio Manrique el pasado día viernes es el colmo de la inseguridad: un muerto y 4 heridos dejó una incursión de hombres armados contra los habitantes del sector de Santa Inés. Entraron a las casas, dañaron muebles y enseres, destruyeron vidrieras, afectaron varios vehículos e intimidaron a los vecinos. El Colombiano dominical mencionó la denuncia de uno de los habitantes del sector que merece total atención por parte de las autoridades: un policía con un disparo dañó un transformador de energía. El sector quedó a oscuras e inmediatamente aparecieron los violentos de civil para llevar el terror hasta las cocinas, los baños y las alcobas de las casas. Si ello es cierto, muy grave.


El sector transportador camina sobre el filo de la navaja. Según la personería, durante el presente año han sido asesinados 7 indefensos conductores. Uno por mes. El último fue en el barrio Robledo luego de que lo obligaron a prestar la buseta a un grupo de muchachos armados para un “trabajito”; le devolvieron el vehículo, pero de inmediato miembros de otra banda la tomaron contra el pobre conductor. Los paros de buses se volvieron rutinarios. Vacuna va y vacuna viene. Si no se paga, los bandidos cobran con la vida del trabajador al volante o con la incineración del vehículo. O ambos.

Las autoridades están llenas de valor y afán de acertar. El Alcalde, su Secretario de Gobierno y el Comandante de la Policía Metropolitana, no salen de una para atender otra. Pasan más tiempo entre las comunidades afectadas que en las oficinas. Es lo menos que pueden hacer. Por eso merecen el apoyo de la ciudadanía, los medios de comunicación y la bancada parlamentaria de Antioquia. No están solos en su reclamo al gobierno nacional y a la Fiscalía General de la Nación. Han sido claros los pronunciamientos del Alcalde sobre la necesidad de más pie de fuerza, más control al porte de armas y más judicialización de los culpables de la violencia por parte de quienes tienen esa obligación. Pero el problema sigue; es como si los desgarrados reclamos locales se los llevara el viento. Oídos sordos desde las alcantarillas y las guaridas.

Lo que sucede en Medellín, Itaguí o Caucasia, no es simplemente la acción criminal de unas cuantas bandas o combos dedicados al pillaje, el narcotráfico o la extorsión. La amenaza es de organizaciones con estructura de mafias, piramidales, con unidad de mando y cobertura territorial más allá de los barrios y las comunas. La información suministrada por las autoridades alrededor de la reciente captura de alias “La cachona” es la mejor prueba. Este hombre era jefe de una de las bandas mejor armadas y sanguinarias de la comuna nororiental –la Galera-, y era también emisario y segundo o tercero detrás de alias “Valenciano”, uno de los grandes jefes en la contienda con ‘Sebastián”. “La cachona” había dado la orden a los de la galera para que se desplazaran a la comuna 13, al otro lado de la ciudad, y apoyaran a los de la banda La Agonía, en confrontación con otras bandas por el control de la zona. O sea que hay estructuras y organizaciones delincuenciales con amplias coberturas, con objetivos, unidad de acción y coordinación operativa. Con otra característica fundamental por parte de las mafias: sus fuentes de financiación, no se reducen a las actividades ilícitas comúnmente conocidas; también incursionan con éxito en actividades económicas de tipo legal. A los ojos de todo el mundo.

PD: el domingo se murió Jorge Bernal Medina, Director de la Corporación Región. Le falló el corazón de tanto repartirlo a los amigos y a las causas sociales de la lucha por la equidad y contra la pobreza. Hombre serio y comprometido, soñador. Precursor de temas que muy poco figuran en las agendas de los gobernantes y académicos como la Canasta Mínima Social, la Renta Básica y el Ingreso Mínimo Ciudadano. Sentidas condolencias a familiares y amigos. Paz donde esté Jorge.

sábado, 14 de agosto de 2010

En mi ciudad

La Fiscalía dijo que Alonso Salazar había sido víctima de un complot para desacreditarlo. Tranquiliza a tirios y troyanos –debiera- porque gana la ciudad. La sindicación de que el actual Alcalde de Medellín ganó sobre los hombros de los paras, no tenía ningún sentido. Al fin y al cabo lo primero que hizo luego de posesionarse fue declararle la guerra sin cuartel a la delincuencia organizada de la ciudad. No le tembló la mano para denunciar el carrusel indebido del porte de armas en Medellín: las armas que decomisaba la policía eran entregadas al ejército nacional, por mandato legal, para luego reaparecer portadas por las mismas manos manchadas. La Policía hace un desgaste innecesario. El Alcalde solicitó la prohibición para todo tipo de porte de armas y la competencia de la autoridad civil para decidir sobre el asunto, a pesar de la recurrente oposición de los militares.


Tampoco le tembló la mano al Alcalde para denunciar ante la Presidencia de la República su preocupación por la interferencia que desde la Fiscalía Seccional se percibía en la confrontación contra la criminalidad organizada, con ribetes de mafia. Luego la revista Cambio visibilizó la supuesta complicidad del Director local, Guillermo León Valencia, con connotados delincuentes. Igual suerte corrió el Comandante de la policía Metropolitana, el general Pedreros. O sea que la preocupación del gobernante de Medellín tenía total sentido pues en los rutinarios consejos de seguridad, para adoptar pautas y políticas, tomaban asiento personas, con responsabilidad de autoridad, que actuarían como palos en la rueda. La pelea del Alcalde fue solitaria, porque ni aún desde el Palacio de Nariño le pararon bolas. Fueron los medios de comunicación los que sacaron a la luz la podredumbre que se incubaba en Medellín.

La investigación de la Fiscalía concluyó que los que se impulsaron con el apoyo de los paras –desmovilizados o no- fueron otros. Malos perdedores. Desde sus trincheras se dedicaron a intentar minar la capacidad de lucha de la administración local contra la inseguridad y la violencia. No faltó el sambenito de que Salazar estaba dedicado a sabotear la política nacional de la seguridad democrática, según el marco conceptual inicuo de que los éxitos de la seguridad son del gobierno central y los fracasos son de los gobiernos de provincia. Se intentó promover la revocatoria del mandato y la construcción artificiosa de un vacío de poder y de gobierno en Medellín. Hubo daño.

A Salazar se le podrá endilgar errores de gestión en el campo de la seguridad urbana, pero no mala intensión. En 30 meses ha tenido tres Secretarios de Gobierno. Con Juan Felipe Palau, actual Secretario, mejoró sustancialmente la comunicación y la interlocución con la ciudadanía, ansiosa de conocer, con exactitud, los vericuetos de la inseguridad y la violencia en Medellín. Una comunidad que no se informa debidamente sobre los problemas, difícilmente podrá ser coequipera para resolver esos problemas. Medidas como la prohibición de parrilleros en motos -o su circulación a determinadas horas-, las restricciones en los horarios de los establecimientos públicos nocturnos, los toques de queda a los menores, etc, no sirven sino para despertar cierta sensación de autoridad y seguridad, pero de eficacia, nada.

A Juan Felipe Palau hay que endilgarle su disposición para escuchar la gente. En más de una ocasión trasladó su Despacho para las comunas y barriadas; buen mensaje. Hace falta, observa uno desde afuera, más interlocución con la Personería de Medellín para buscar coincidencias en los diagnósticos y las políticas. Hay que mostrarle a la ciudadanía que la institucionalidad local está tirando para el mismo lado en cuanto a mejorar la seguridad y la convencía, hoy melladas. Ahora que la Fiscalía quitó de las espaldas del Alcalde el pesado piano que injustamente cargó durante muchos meses, hay que multiplicar esfuerzos para hacer más liviano el fardo de la inseguridad que no deja de agobiar a la población.